Chile diVino en revista CAV – Mujeres Empoderadas

Chile diVino Revista CAV

Extracto del reportaje de revista CAV:

¿Quiénes son ese puñado de mujeres que intentan sacar adelante día a día sus proyectos personales?

¿Cómo conjugan algunas otros trabajos formales, la crianza, el estallido social y el coronavirus en tiempos en que los pequeños emprendimientos viven horas complejas?

Ocho historias recopiladas por nosotros para hacernos eco de vinos llenos de poder femenino.

– Chile diVino
– Schwaderer Wines
– J.O Wines
– Mujer Andina
– Peroli
– OC Wines
– Pulso Wines
– Moretta Wines

En el mundo de los emprendedores del vino, de los MOVI, los Chanchos Deslenguados, en el de las etiquetas jugadas y alocadas hay mujeres, varias, que intentan día a día sacar adelante sus viñas.

Nos propusimos en este mes de las mujeres mostrarles a ese puñado de sangre femenina, joven, entusiasta y apasionada que ha logrado hacerse un lugar entre las decenas de nuevas etiquetas de vino. A muchas de ellas las conocíamos por sus trabajos formales hace una década en viñas tradicionales, y muchas reconocen cómo desde ahí o incluso antes en la universidad ya soñaban con tener algo propio. Algo que no las atara a una bodega 24/7 muchas veces haciendo vinos sin tanta emoción.

En estas ocho historias hay mucho de fracaso, dudas, miedos pero sobre todo enormes mujeres que intentan sacar adelante un sueño convertido en vino.


Marcela Chandia – Chile diVino

La soñadora

“En el 2001 partí este viaje maravilloso llena de energía, hice un par de vendimias en Chile, y luego decidí ganar experiencia elaborando vinos en otros países, por lo que fui hacer vinos a Nueva Zelandia, Sudáfrica, Francia, Portugal y Estados Unidos.

Siempre mi sueño fue hacer mis propios vinos, del valle de Cachapoal, porque me crié en el valle y sus uvas son exquisitas… Mi proyecto que se llama Chile diVino, partió el 2015 en el quise tener vinos con mi sello, estilo y personalidad, y aunque tengo un trabajo full time, los dueños me dieron la oportunidad de seguir haciendo mis vinos, que es lo que me hace profundamente feliz.

Fui criada en el pueblo de Doñihue, eso determinó en gran medida mi personalidad, lo cual me ha ayudado harto a tener buenas relaciones, por ejemplo, con hombres del campo, porque hablamos el mismo idioma y amamos lo que hacemos. Nunca me he sentido discriminada.

Estoy feliz de ser parte de esta nueva revolución en los vinos, donde los consumidores se atreven a probar cosas nuevas, orígenes diferentes y niveles de calidad que antes se pensaban impagables. Somos varios enólogos que respondemos a ese llamado a entregar una bocanada de frescura y energía a este noble oficio de hacer vinos, a través de nuestro trabajo. Hay muchas mujeres detrás de esto, cada una con su historia, sus alegrías, temores, sus talentos, sus miedos y bravuras… y cada una de estas cosas se expresa de cierta forma en sus botellas de vino”.